Hoy, como comunidad educativa, vivimos con profunda alegría la Bendición de Ramos, dando inicio a la Semana Santa.

Con un corazón sencillo, al estilo de María y de San Francisco, acompañamos a Jesús en su entrada a Jerusalén, reconociéndolo como nuestro Rey de paz y humildad. Este momento de oración y encuentro nos invita a renovar nuestra fe, a vivir la fraternidad y a abrir nuestro corazón al amor de Dios.

Que estos ramos bendecidos sean signo de esperanza en nuestros hogares y nos ayuden a preparar el camino para vivir con sentido este tiempo santo.